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¿Qué es la innovación estratégica y para qué sirve?

Definir la innovación estratégica debería ser una tarea sencilla, pero en la mayoría de las ocasiones se prefiere enmascararla bajo una aurea de misticismo, expectativas y complicación. Parece como si mientras más te acercaras a la estrategia, todo se debiera volver más complicado. Y es importante hacer el esfuerzo, ya que cada día más la innovación está ganando peso estratégico en las organizaciones y estamos obligados a gestionar en escenarios de constante incertidumbre y cambio. No saber que significa innovación estratégica, provoca que las empresas se gobiernen sin esa variable y por lo tanto carezcan de visión, agilidad y capacidad de crecimiento.

La innovación estratégica es la capacidad para anticiparnos y responder a los cambios de la demanda y debe estar enfocada en la obtención de un retorno para nuestro negocio. Se trata de conseguir que las organizaciones adquieran el hábito de trabajar constantemente con su mercado y desarrollar procesos y metodologías capaces de convertir el conocimiento y la experiencia adquirido en habilidades para generar, de manera más ágil, nuevas propuestas de valor en forma de productos y servicios para sus clientes.

Si queremos sacar el máximo rendimiento de la innovación estratégica, debemos tener en cuenta cuatro aspectos básicos, que desarrollamos a continuación: el tipo de innovación, el modelo de gestión, el tipo de organización y el uso de las nuevas tecnologías.

Innovación disruptiva o incremental

La innovación incremental carece de glamour y parece, decimos parece, sencilla. Sin embargo, la innovación disruptiva es atractiva, emocionante y genera una aurea de distinción en el mercado. En el primer caso, se necesita método, equipo y constancia. En el segundo, se necesita innovar previamente de manera incremental durante mucho tiempo y, finalmente, tener suerte, mucha suerte.

Por lo tanto, la innovación estratégica siempre debe ser incremental con foco en el medio plazo. La innovación disruptiva debemos dejarla para la visión de la compañía. Y no debemos confundir innovación incremental con mejora continua. La primera nace de la estrategia y la segunda responde a procesos operativos que deben ser mejorados año tras año.

Gestión de la innovación

El fin último de cualquier modelo de gestión de la innovación es captar conocimiento, orientarlo hacia las necesidades del cliente y convertirlo en valor. El proceso de gestión ideal sería un modelo que garantizara la implementación sistemática y el desarrollo de nuevas soluciones. Al mismo tiempo, debería ser flexible, iterativo e incremental para que la organización se adaptara con agilidad a los posibles cambios de contexto y de necesidades de su mercado.

Estamos hablando de innovación estratégica y eso quiere decir orientar a la organización hacia la innovación organizando la actividad de la empresa alrededor de las interacciones con el cliente. Esto significa que los departamentos de ventas, marketing y operaciones trabajarán conjuntamente para maximizar el valor de dichas interacciones y aumentar el rendimiento del proceso comercial.

La organización ideal

El mejor modelo de organización para explotar la innovación estratégica y que permita una entrega de valor eficiente y centrada en el cliente es aquella que cumple con cuatro condiciones: conecta la innovación con la estrategia corporativa, crea espacios seguros para que todos los empleados/colaboradores desarrollen su pleno potencial como personas, favorece el fácil acceso a herramientas y formación para evitar la frustración y por último, ofrece transparencia y visibilidad de como los nuevos comportamientos se diseminan por toda la organización.

Y para conseguir todo lo anterior es necesario que los procesos se creen desde la experiencia de cliente, se incorporen las rutinas de innovación en el día a día de los empleados /colaboradores para que los nuevos comportamientos se conviertan en hábitos, exista máximo compromiso de todos los empleados/colaboradores y se implante tecnología capaz de captar datos del mercado y utilizarlos para ajustar proceso, hábitos y comportamientos.

La tecnología es el catalizador de la innovación estratégica

La gestión del dato y, por lo tanto, la adopción de nuevas tecnologías es imprescindible para mejorar la experiencia, dar respuesta en tiempo real y nutrir de información y conocimiento a los procesos de innovación. Al mismo tiempo permitirá desarrollar modelos de analítica avanzada para dinamizar los procesos, escalarlos y conseguir una mejora de los ingresos.

Las personas han de adoptar nuevas maneras de trabajar basadas en procesos iterativos y de co-creación con el mercado. Esto permitiría innovar dirigidos por la demanda e invirtiendo a medida que se consiguen los objetivos.

Si quieres comenzar con esta transición y tienes dudas al respecto, contacta con nosotros y cuéntanos. Podemos asesorarte. ¡Te esperamos! Cierra una reunión aquí. Estamos deseando escucharte.