¿Lideras o adiestras? El liderazgo cognitivo emocional

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La mayoría de las personas de buen corazón son amantes de los animales, fans de la vida y defensores de la naturaleza en general. ¿Cuántas veces no os habréis cuestionado qué no hay tantas diferencias entre los seres humanos y el resto de los seres vivos? Incluso, el mismo concepto de la inteligencia, que en teoría nos caracteriza, pierde su carácter puramente humano cuando entendemos que cada ser vivo dispone de su propio sistema operativo inteligente que le permite competir en su entorno y sobrevivir. Exactamente como nosotros. Y con el concepto de liderazgo sucede lo mismo.

Particularmente con los perros, nuestro mejor amigo, necesitamos conocer como piensa su sistema operativo para poder comunicarnos con él y ser felices. Estamos obligados a tomar un rol de liderazgo, hacerle ver cuál es su puesto en la familia y que límites de comportamiento no deben sobrepasarse. El proceso con las personas es idéntico: debemos enfocarnos en conocerla y menos en prejuzgarla.

Llegar a esa compenetración no es fácil. En este post haremos un paralelismo entre la historia y evolución del adiestramiento canino y los modelos de liderazgo. ¡Sorprendente! ¿Verdad?

Psicología conductista de Skinner

El conductismo surgió como contraposición al psicoanálisis y tenía como objetivo proporcionar una base científica, demostrable y medible a la psicología. 

Todo empezó con Pavlov y su famoso (y cruel) experimento con perros. Pretendía demostrar que la mente humana se podía medir, observar y modificar a través de la conducta. Si no lo sabéis, Pavlov demostró que puede hacer salivar a un perro cuando oye el sonido de una campana. Lo consiguió haciéndola sonar antes de alimentarlos, así, los condicionó a relacionar dicho sonido con la acción de comer. Lo llamó condicionamiento simple.

Le siguió Skinner, quien introdujo el concepto de condicionamiento operante. En este caso, la asociación no es entre un estímulo y un reflejo, sino que se da entre un estímulo, una conducta y un refuerzo. En su caso, utilizó ratas (menos simpáticas, pero igual de cruel) y demostró que era capaz de conseguir que las ratas realizaran una cierta acción frente a un estímulo, por que sabía que iban a conseguir un refuerzo positivo (comida) o un refuerzo negativo (descarga eléctrica).

Ya os podáis imaginar como se adiestran (todavía) muchos perros. A base de premios y castigos físicos.

Si lo traspasamos al liderazgo, y sin entrar en discusiones sobre meritocracia, parece un liderazgo subjetivo, paternalista, fiscalizador y autoritario. Si conoces a un «líder» así, huye. Para él, puede que no signifiques más que los perros para Pavlov o las ratas para Skinner.

Adiestramiento cognitivo emocional

Perros y personas compartimos mucho más que cromosomas. Ambas especies compartimos que nuestra conducta no se determina solo por los procesos intelectuales que aprendemos. Además de la cognición, existe otra coordenada fundamental en la conducta: la emoción.

Este avance en el mundo del perro (puede parecer trivial en el ámbito humano) surge de que los perros guías y de asistencia deben tomar decisiones por su amo en muchas ocasiones y, en casos extremos, desobedecerles. ¿Os imagináis que un perro lazarillo obedezca a su amo y cruce la calle cuando pasa un coche?

Este tipo de adiestramiento no se basa en mecanizar el aprendizaje, sino en comprender. Y para eso se necesita que el perro sea capaz de comparar y relacionar nuevos datos con normas ya conocidas y establecer nuevas relaciones entre ellas. El proceso de aprendizaje se transforma en algo auto satisfactorio y se eliminan la necesidad de refuerzos externos.

Las emociones se utilizan desde la potencialidad que nos dan para motivar, crear respuestas que ayuden a resolver problemas, etc…

Un líder que es capaz de utilizar tus emociones para potenciar tus virtudes y combatir tus miedos, no necesitará premiarte cada vez que cumplas los objetivos. Un líder que te da herramientas para que aprendas y deja que te equivocas para que evoluciones, no necesita enseñarte ni manipular tu conducta. Tú misma asumirás la responsabilidad y te sentirás gratificada cuando consigas el éxito. En este principio se basan las organizaciones TEAL, cuyo post os invitamos a leer.

¿Lideras o adiestras?

Para liderar no se necesita adiestrar, con demostrar y ser un ejemplo es suficiente. Al fin y al cabo, al verdadero líder lo siguen, sin necesidad de enseñar una zanahoria. El resto de «líderes», son simples adiestradores. En una mano tienen el premio y en la otra el castigo.

El éxito necesita un planteamiento estratégico

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